Por Primera Vez en Años, Estoy Libre de Medicamentos para el Dolor
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Comenzaré hablando de la silla: está construida con mucha solidez y es fácil de usar. Ocupa un espacio similar al de mi antiguo sillón reclinable. Su ajuste automático (también con controles manuales) permite adaptar la altura de los hombros, por lo que tanto mi esposa, que mide 1.52 m, como yo, que mido 1.90 m, la usamos cómodamente. La utilizamos 20 minutos por la mañana y 20 por la noche.
¿La razón por la que compramos esta silla? Mi esposa sufre de ciática, y yo he lidiado con dolor crónico por más de 20 años. Comenzó en las manos, pero en los últimos siete años se extendió a todas mis articulaciones, debido a la osteoartritis —especialmente en tobillos, rodillas, caderas, manos y espalda. En el último año también apareció un poco de entumecimiento en los pies. Durante años, los médicos me recetaron ibuprofeno y otros antiinflamatorios, lo cual ayudaba, pero hace cuatro años desarrollé una úlcera sangrante. Desde entonces, necesitaba analgésicos más fuertes para poder trabajar y dormir. Aunque traté de mantenerme activo, el dolor fue limitándome poco a poco.
El mes pasado, por casualidad, probamos una silla de masajes Osaki durante una demostración en Costco. Solo con esa breve prueba, sentí alivio inmediato en la espalda y mi esposa notó una gran mejora en su ciática. Así que la compramos. Pensamos que, si al menos ayudaba con su dolor, ya valdría la pena. La entrega fue excelente (servicio “white glove”) y empezamos a descubrir cómo usarla para obtener los mejores resultados.
Nos tomó unos diez días encontrar el programa ideal para nosotros, y desde entonces todo ha mejorado. El dolor de ciática de mi esposa prácticamente ha desaparecido. Mis molestias en tobillos, caderas y espalda han mejorado enormemente, casi hasta desaparecer. Hoy ya no tomo medicamentos para el dolor, algo que no había logrado en años. De hecho, ayer pude cortar el césped de mi casa por primera vez en mucho tiempo, sin terminar sufriendo horas de dolor.
Creo que la mejor forma de cerrar esta reseña es diciendo: gracias. Gracias, Osaki.
— Carlos M. Hernández